23 mayo 2009

Las alas de mi vida: definitivamente...¡loca!.


-"Uff...últimamente parece que me esté volviendo loca."-pensaba Lucy mientras se preparaba una infusión para irse a dormir. -"Ha sido un auténtico día de locos." A la mañana siguiente, se dispuso a buscar trabajo. Bajó a la cafetería y pidió un café bien cargado y el periódico del día. Mientras leía las ofertas de empleo, sintió como si alguien la estuviera observando y de nuevo olió aquella fragancia a flores silvestres. Cerró los ojos y dirigió su olfato hacia ese olor que tanto le gustaba. -"Mmmm..."-pensó. Y, cuando abrió los ojos y apartó un momento el periódico para tomar un sorbo largo de café aún con la sensación de felicidad y serenidad que le había proporcionado ese misterioso olor, vió, desde su mesa y sentado en una de las sillas que se encontraban en la barra del local, a un hombre que la observaba incesantemente. No quiso mirarle por si acaso era algún loco y se le acercaba. Así que volvió a coger el periódico e hizo como si nada, pero, sus ojos parecían estar clavándose en su frente y eso no le gustaba nada. De pronto, alguien irrumpió en el local riendo. Esa risa le sonaba...era la niña que se encontró ayer en el parque. Fue directamente a donde se encontraba Lucy. Al verla, Lucy la saludó con una sonrisa. -"Hola preciosa, ¿encontraste por fin a tus padres ayer?."- le preguntó. -"Sí."- le dijo. -"Mi padre siempre está conmigo." -"Bien, me alegro. Supongo que no le vería ayer. Pero si tú dices que estaba, te creo."- le dijo, guiñandole un ojo. -"Te he visto aquí y he entrado para decirte algo que tienes que saber."-le dijo la niña. -"¿Sí? y ¿qué es cariño?"- preguntó. -" Ahora conoces." -le dijo. Lucy, que no daba crédito a lo que oía, pensó que a lo mejor esa frase que la niña repetía incansablemente, estaba sacada de algún cuento infantil o algo por el estilo y alo mejor la repetía por...bueno, por cosas de niños. Y le dijo, siempre sonriendo y con mucha ternura: -"Cariño, eso ya me lo dijste ayer. ¿Qué significa?." -"Significa que ahora conoces y allí tienes al que socorre, él es a quien buscabas."- le dijo la niña, señalando al hombre que hasta hace unos momentos la había estado observando. Lucy miró en la dirección que la niña señalaba y, el hombre, que por un momento había dejado de mirarla, se dió cuenta de que ella le estaba ahora observando a él. El hombre puso cara de susto y salió corriendo por la puerta al tiempo que exclamaba: -"¡No puede ser!". Lucy se quedó temblando del susto, ¿qué la estaba pasando? ¿se estaba volviendo loca realmente?. La cuestión es que nadie del local se había enterado de nada. Todo el mundo seguía a lo suyo, como si nada. Pagó el café y decidió que le haría otra visita al Doctor. Cuando llegó al hospital y se puso en la cola de la recepción, allí estaba Claudia, como el otro día. Le tocó el turno y Claudia, al verla, le dijo: -"Vaya, vaya, usted otra vez." A lo que Lucy respondió: -"Buenos días Claudia. Vengo a ver al Doctor. ¿Me dejará pasar esta vez o tendré que entonar melodías con una lira?*" -"¿Qué quiere decir? Está bien, avisaré al Doctor de que va usted para allí."-le dijo, sin entender la broma que le había hecho Lucy. Ya en el despacho del Doctor, Lucy le habló sobre lo que le había ocurrido estos días. Y le preguntó si era necesario que fuese a terapia, estaba realmente convencida de que se estaba volviendo loca. El Doctor le preguntó a Lucy si sabía qué le había ocurrido el día que llegó al hospital herida. -"Lucy, estuviste clínicamente muerta durante un momento. Puede que eso te haya dejado la mente un tanto...extraña durante algunos días, pero no creo que lo que me cuentas sea para preocuparse. Hay muchas personas que han tenido ECM** y les ha pasado cosas parecidas. En serio, no tienes por qué preocuparte, lo único que tienes que hacer es descansar. ¿De acuerdo?" Lucy volvió a su casa. Se tumbó en el sofá y cerró los ojos un momento, intentó relajarse, descansar, como le había dicho el Doctor. -"¡Imposible!"-pensó. -"¿Cómo voy a relajarme? Él no sabe lo que yo estoy viendo..." De pronto, se dió cuenta. Aquel hombre que la observaba en el local, era el hombre que se encontró en la habtación del hospital, el que ella creyó que era un psicólogo. -"Puede ser que fuese él quien me salvase. ¡Claro! por eso él estaba allí. Pero, ¿cómo sabía esa niña que fue él? Y, ¿por qué salió corriendo en cuanto fui yo quien le observaba a él?"-pensó.




* Así es como Orfeo, personaje de la mitología griega, consiguió pasar por las puertas del infierno domando a cerbero. **Experiencias Cercanas a la Muerte.

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